CRIANZA “INTELIGENTEMENTE EMOCIONAL”
CRIANZA “INTELIGENTEMENTE EMOCIONAL”
Cuando se habla de crianza en base a la Inteligencia
Emocional, debo afirmar una vez más que “somos perfectamente imperfectos”. De
igual forma es importante reconocer y aceptar que la crianza no está necesariamente
a cargo de nosotros como padres, a menos que realmente la asumamos, también
podemos aceptar que estamos criando a nuestros hijos en conjunto con otra u
otras personas en quienes confiamos y pasan varias horas diarias con ellos compartiendo
y cuidándolos. No es cuestión de “juzgarnos”, sino de aceptar la realidad, con
la finalidad de poder entender cómo abordar una crianza emocionalmente saludable.
Una vez que hemos reconocido el rol de todos los
involucrados, recordemos que cada uno tiene, a su vez, sus esquemas de valores,
sus fortalezas y también sus debilidades, con sus propios paradigmas y su forma
de ver la vida. Lo que puede ser entendido con facilidad como una “micro-sociedad”,
algo valioso en cada familia y a la vez lejos de ser perfecta; por lo tanto,
tomar conciencia y aprender sobre inteligencia emocional no implica perfección,
sino fomentar equilibrio y asertividad.
Cuando decidimos vivir la aventura de la crianza,
asumimos que como familia estamos de acuerdo en cómo queremos criar a nuestros
hijos. Sin embargo, es probable que no estén “tan acuerdo” como pensaban y es
normal, es por esto que es importante conversar, ser honestos, escuchar, llegar
a acuerdos y respetarlos; siempre actuando desde el amor.
Como la familia es una “micro-sociedad” se van a
presentar momentos maravillosos y también conflictos, lo cual es perfecto,
puesto los niños, niñas y adolescentes deben aprender que en la vida se
presentan dificultades. Tomen en cuenta que “se enseña con el ejemplo”, así que
si son capaces de resolver los conflictos y/o afrontar las dificultades de
forma asertiva; sus hijos aprenderán también. Si se permiten disfrutar,
celebrar y agradecer lo bueno, sus hijos lo aprenderán también.
Asertividad es la
palabra clave en la Crianza “Inteligentemente emocional”
Percibir,
comprender, manejar y utilizar las emociones de forma asertiva
Para poder comprender la importancia de la asertividad
en la crianza, es importante hablar un poco sobre “las emociones”, hay que
establecer claramente que no hay emociones buenas o malas, tampoco hay unas más
femeninas o más masculinas; puesto que en general las emociones son una
reacción natural que nos indica que algo está pasando y eso es maravilloso,
pues es una brújula natural para la vida. Por algo la primera forma de
expresión en el recién nacido es el llanto y la segunda la sonrisa. Una vez que acepten el rol fundamental de las emociones dentro
de las relaciones saludables serán capaces de percibir, comprender, manejar y
utilizar las emociones de forma asertiva.
En el marco de la Crianza Positiva es fundamental “Observar y Escuchar” a nuestros hijos, mantenernos serenos
ante cualquier reacción emocional producto de una situación que los afecta, con
la finalidad de poderla abordar de forma responsable y asertiva. Y si la
emoción es producto de una situación positiva, celebremos con ellos la misma,
demostrando también la emoción que nos causa.
En el continuo aprendizaje emocional y como somos
maravillosamente imperfectos sin duda se van a presentar situaciones en las
cuales: te vas a molestar, a grita, los acusarás injustamente o talvez armarás
un drama por quien sabe qué. Si eres asertivo y coherente en cuanto a la
crianza “inteligentemente emocional”, una vez que estén calmados es importante
explicarles porqué reaccionaron así y si fueron injustos o exagerados pedirles
disculpas. Estas experiencias los enseñará a que equivocarse es de humanos y
rectificar también.
No puedo cerrar sin comentar que dentro
de la aventura de la crianza, es importante destacar que producto del exceso de
responsabilidades, estrés u otras situaciones de la vida, eventualmente podemos
actuar con indiferencia ante las emociones de nuestros hijos; eso no nos hace
malos padres, nos hace humanos, si te ha pasado reflexiona y piensa que la
indiferencia es la peor reacción que podemos tener y sin duda deja huella; comparte
a diario con tus hijos, disfruta junto a tus hijos aquello que te están
demostrando, escucha lo que te quieren contar, comparte una actividad que les
guste a todos o ayudarlos a comprender y/o resolver aquello que los está
perturbando. Como dicen por allí y sin duda tienen razón “la calidad es más
importante que la cantidad”, si te toca elegir no dudes en escoger la calidad
del tiempo que les puedes dedicar. Si lo haces con amor, ellos lo sentirán.
Si te gustó este artículo, te invito a seguirme en
esta aventura llena de reflexiones sobre Educación y Crianza.
Lic. Cristina
Soler
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