AMOR Y COMPRENSIÓN LAS PALABRAS MÁGICAS

 

Para la Crianza Positiva

La Séptima Clave

Como padres estamos para acompañarlos y orientarlos, somos su brújula, debemos dejarlos aprender de sus propias experiencias, confiar en la crianza y valores que les hemos impartido, sin dejar de supervisarlos. Sin embargo, por encima de todo, nuestro amor y comprensión son la estrategia más poderosa para tener adolescentes sanos y felices.

¿Comprensión?... vive diciendo que no lo comprendo

Es así y lo van a seguir diciendo, a veces simplemente porque no están de acuerdo con nuestras observaciones o decisiones ante algún comportamiento o petición; pero en otras ocasiones pueden tener razón, pues vemos el mundo desde nuestra propia perspectiva, en base a nuestros propios paradigmas y a veces se nos olvida “escucharlos de verdad” y tratar de entender la forma en que nos están planteando su punto de vista.

Una buena conversa objetiva e imparcial es una herramienta efectiva que sin duda generará vínculos positivos y confianza mutua. Recuerda que, sin importar la edad, para todo ser humano es fundamental sentirse escuchado y como padres solemos hablar mucho y a veces nos olvidamos de escucharlos “de verdad, verdad”.

Amor SI, sobreprotección NO

“El amor que nutre, anima, estimula, es el que expresamos con abrazos, palabras y gestos. Es un alimento emocional importante en los momentos oportunos” (O. Misle, F. Pereira, 2016).

El amor es sin duda el mejor alimento para el alma, sin embargo, hay que tener cuidado de no confundirlo con sobreprotección, entendido como aquellas decisiones y acciones que tomamos por ellos o en torno a ellos que no están destinadas a formarlos en libertad y para la libertad, sino que responden a nuestras propias creencias que nos generan miedo. Si sobreprotegemos a nuestros hijos, heredarán nuestros temores y lo que debemos buscar es que adquieran sus propias fortalezas, un esquema sólido de valores y sean reflexivos ante la vida para que cada experiencia los lleve a nuevos aprendizajes.

Un adolescente que se siente comprendido, respetado, atendido, que ha vivido en un entorno sano y amoroso, que conoce los valores familiares, que respeta las normas, puesto que las mismas han sido claras y constantes; sin duda será un joven sano.

 

Espero hayas disfrutado la publicación y me acompañes en esta aventura de Educación y Crianza. Si te gusta, te invito a compartirlo y a darle like a la publicación, así como a comentar qué inquietudes tienes sobre este u otros temas sobre la crianza. Gracias

 

Lic. Cristina Soler

@educaespacio

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