OFRECE UNA BRÚJULA QUE LOS ORIENTE

 

Establece con claridad normas y límites claros a tus hijos/as adolescentes

La cuarta clave

¿Pero normas y límites sobre qué? Sobre todo lo que les permita tener un “piso sólido, una brújula que los oriente”. Las normas y límites se establecen en cuanto a lo académico, al hogar, al trato con otros, a los derechos y deberes que tenemos como miembros de una sociedad.

No es fácil establecer criterios, pues implica que los adultos que estén criando en conjunto, empiecen por ponerse de acuerdo en todo esto, y eso implica negociar, si somos diferentes y queremos ser coherentes con nuestros hijos no nos queda otra que negociar las normas y límites. Una vez que, como adultos estemos claros, podremos establecerlas y negociarlas con nuestros hijos adolescentes. Esto es fundamental pues si cada adulto cambia la norma o establece un límite diferente, no sólo se confundirán, seguramente sacarán provecho de ello.

Ellos están buscando su independencia y aunque no lo vean claro, es cuando más necesitan estructura, esta les va a permitir confrontar las situaciones sociales de forma más sana y positiva.

No lo confundan cambiando “las señas”, no solo porque necesita la estructura, sino porque va a aprender a usar los cambios para lograr cosas. Si quieren que tus hijos/as: se desarrollen en base valores, tengan herramientas para confrontar situaciones de vida, aprendan a ser responsables y asuman progresivamente la libertad, lo mejor que pueden hacer es invertir en normas y límites claros, que se adapten a la edad madurativa y cronológica de forma progresiva.

LA PALABRA CLAVE: “NEGOCIAR”

QUE NO ES LO MISMO QUE CEDER, IMPLICA ENSEÑAR A “REFLEXIONAR”

En la adolescencia el “no porque no”, deja de ser suficiente, recuerden que es la etapa del cuestionamiento, del reto, de los “ojos volteados” y las “puertas batientes”. Recordemos que cada etapa de la adolescencia trae cambios madurativos que implican ajustar las normas y límites, para darles mayores libertades y también responsabilidades, que dependerán también de su conducta y el compromiso que han mostrado. 

Algunas libertades pueden y deben ser negociadas desde la propia perspectiva del adolescente, mientras su opinión sea válida y su petición acorde a la edad y a la madurez, es importante discutirlo y llegar a acuerdos, de esta forma les estamos enseñando que pueden aportar ideas y ser escuchados. Si lo que plantean no es apropiado, debe trabajarse desde la reflexión y de ser algo propio de otra etapa de la adolescencia puede dejarse abierta la posibilidad de discutirlo más adelante otra vez.

Si los adolescentes sienten que pueden plantearles situaciones a sus padres, ser escuchados y llegar a acuerdos; les estaremos enseñando a negociar en positivo, a aceptar “el NO”, puesto fue razonado y a disfrutar “el SI”, pues fue sustentado. Son todas competencias comunicacionales, de resolución de conflicto e inclusive de ejercicio de ciudadanía responsable, que podrán aplicar en otros entornos sociales.

 

RECUERDA NEGOCIAR, NO ES SER PERMISIVOS: ES ENSEÑARLES A TRAVÉS DE LA REFLEXIÓN Y LA ARGUMENTACIÓN, QUE A VECES TENDRÁN LA RAZÓN Y                          EN OTRAS OCASIONES NO.

 

Espero hayas disfrutado la publicación y me acompañes en esta aventura de Educación y Crianza. Si te gusta, te invito a compartirlo y a darle like a la publicación, así como a comentar qué inquietudes tienes sobre este u otros temas sobre la crianza. Gracias

 

Lic. Cristina Soler

@educaespacio

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