AMEMOS NUESTROS CUERPOS DE TODAS LAS FORMAS Y TAMAÑOS
El reto de aceptarse en la era de
las redes sociales
¿Por qué tenemos la tendencia a repetir ciclos que nos hacen daño? Seguimos
viendo a niñas, niños, adolescentes y adultos que no aceptan su cuerpo tal y
como es. Como educadora es un tema muy presente en el día a día, que lamentablemente
se repite una y otra vez.
Muchos niños y niñas son criados con mensajes inapropiados, que nosotros
como padres damos sin querer hacer daño, pero sin conocer el impacto que pueden
tener. Seguramente también recibimos este tipo de mensajes: No comas tanto que
te vas a engordar, debes comértelo todo porque hay niños que no tienen comida,
no te paras hasta que te lo termines todo, ese dulce te va a engordar. Pero eso
no es todo, como adultos, cada vez que nos criticamos y nuestros hijos
escuchan, también les estamos dando un mensaje inapropiado: Estoy gordo, me veo
fea, no me sirve la ropa, tengo que adelgazar, me quiero operar los senos. Con estos
mensajes, comienza una relación negativa hacia la comida y el cuerpo.
Busca fomentar una relación positiva
con la comida, a través de una alimentación saludable y
no la asocies con la forma, peso o proporciones
del cuerpo de tus hijos/as.
Realiza esta práctica contigo también.
Lamentablemente la situación es cada vez más complicada. Antes era la
televisión, las fotos en las revistas y hasta las Barbie o los Ken, los que nos
“indicaban” cómo debía lucir el cuerpo “ideal”. Ahora es todavía más complejo:
las redes sociales, la edición digital de las fotos, los influencers, las
selfies, los videos, los estados, la lista sigue y sigue, bombardeando a niños,
niñas, adolescentes y adultos con material visual que se queda grabado en
nuestra mente.
Actualmente niños y niñas de
inclusive 7 u 8 años pueden estar en
riesgo de no aceptar su cuerpo.
A medida que avanza la interconexión, la interculturalidad y la cantidad de
aplicaciones que promueven fotos e imágenes de cuerpos, se agrava la situación sobre
la falta de aceptación hacia nuestro cuerpo; y lo más triste es que esto afecta
a niños y niñas a más temprana edad. Así que como padres nos toca trabajar
desde el hogar para criar a nuestros hijos emocionalmente saludables. No debemos
asumir que a nuestro hijo no le va a pasar, como todo en la vida no lo sabremos
hasta que pase; hay cosas que vale la pena prevenir y esta es una de ellas. No
queremos descubrir de forma tardía que nuestro hijo/a tiene baja estima porque
no acepta su cuerpo o peor aún ha restringido su dieta o está comiendo en
exceso para cambiar su contextura, y de allí se puede llegar a condiciones más
complejas.
Lo primero es lo primero, si estas leyendo esto y eres de las personas que
le cuesta aceptar su propio cuerpo, trabaja en ti primero y evita hacer comentarios
al respecto delante de tus hijos.
Elimina de tu vocabulario los mensajes relacionados con la comida y el cuerpo
que sean negativos y se asertivo cuando necesites hacerles una observación o
correctivo a tus hijos; por ejemplo, en vez de decir: te vas a engordar por
comer tantos dulces; puedes reducir los dulces en casa y tener a mano otro tipo
de snacks más saludables; si de todas formas te toca conversar sobre el tema, hazlo
desde el punto de vista de la salud, sin relacionarlo con la configuración del
cuerpo. Otro ejemplo, inverso: termínate todo que estás muy flaco; esto tampoco
es correcto, lo primero que hay que preguntar es si está lleno, porque no es
necesario obligar a nadie a comer más de la cuenta; descartado eso, puedes
conversar desde el punto de vista de la nutrición: he observado que cuando
servimos brócolis ya no te los comes, ellos tienen muchos nutrientes, ¿Qué te
parece si preparamos juntos una receta diferente y tú decides el ingrediente
especial? Involucrarlos desde temprana edad en la cocina saludable y dejarlos
probar todo, hasta la cebolla, es maravilloso.
¿Podemos usar las redes sociales a
nuestro favor?
Si no puedes contra ellas, nos toca trabajar
con ellas.
Así que si alguno de tus hijos, sin importar la edad, empieza a
autocriticar su cuerpo, es momento de actuar usando las pantallas a su favor.
Hagan un recorrido es las redes sociales que usa, es importante mostrar la
diversidad de formas, proporciones y tamaños de cuerpos, dedicando especial
atención en aquellas imágenes en los cuales las personas muestran absoluta
seguridad. Deja que tu hijo/a se exprese primero y de forma libre, escucha con
atención lo que expresa (así sabrás si es necesario recurrir a un
especialista), no generes presión en cuanto a la búsqueda y observación; es
recomendable que lo perciba como algo casual y entretenido, no es necesario dar
discursos, más bien frases que refuercen la postura de aceptación: Mira que
linda esta mujer, que bien le queda esa ropa al actor, se maquilló super bien y
al natural también me encanta como se ve.
Es recomendable que, si tu hijo o hija es pequeño/a, primero hagas una
investigación previa en las redes y después le muestras. Este tipo de actividad
la deben hacer con paciencia y repetir varias veces, siempre con visión
positiva, evitando la crítica hacia las formas de cuerpos.
Recuerda que todos tenemos una morfología y
contextura diferente, aceptarnos como somos y aceptar a nuestros hijos como son,
es el primer paso.
Repite mil veces
“Somos perfectamente imperfectos y eso
es lo que nos hace maravillosos”
Antes de cerrar debo invitarte a observar y a escuchar con atención. Hay
señales importantes que al principio pueden ser sutiles, pero son una alerta.
Entre ellas: tu niño/a: oculta su cuerpo, oculta dulces u otro tipo chucherías
y se los come compulsivamente, deja con frecuencia mucha comida, emite
autocriticas sobre su cuerpo. Tu hijo/a preadolescente o adolescente: evade
salir en fotos, te indica que quiere bajar o subir de peso, come de forma
compulsiva o salta alguna comida con frecuencia, esconde comida, bota comida,
pierde el interés por vestirse, usando lo primero que encuentra, se pone varias
capas de ropa sin sentido, critica su cuerpo, esconde dulces u otro tipo chucherías.
Si observas este tipo de conductas y las mismas persisten por más de un mes, no
dudes acudir a un especialista junto con tu hijo/a. Recuerda: “más vale
prevenir, que lamentar”.
Lic. Cristina Soler
Abril 2021
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